¿Por qué aprender a decir “no” es saludable para nosotros?

Rita Patricia Otero

El “no” es una palabra difícil de emplear para muchas personas, ya que implica límite, libertad; también negación, quiebro, rechazo y, por otra parte, nos puede proteger de fatalismos.Se trata de uno de los términos más difíciles de integrar en nosotros de manera serena. En numerosas ocasiones sufrimos situaciones de malestar o angustia por el conflicto que se nos presenta cuando tenemos que decir “no”. Dicha dificultad está muy relacionada con tener una buena autoestima. Si no nos queremos sanamente, el “no” dicho a una persona que estimamos puede parecernos una amenaza exagerada, y nos estaría impidiendo decir “no”, cuando nuestros derechos y nuestra realidad están reclamando lo contrario. Cuando uno trabaja su autoestima y crece en éste ámbito, sabe que necesita el afecto de los demás pero que puede sobrevivir con su propio afecto y no olvidemos que en cada “sí” se alberga la posibilidad de un no”. Toda nuestra vida social nos empuja al “sí", y cuando decimos “no” a alguien que estimamos, pensamos que lo estamos frustrando y nos culpabilizamos. Aprender a decir “no” sin culpa, nos va a ayudar a conocer nuestros límites, nuestros deseos reales y a conocer qué necesidades importantes tenemos. No obstante, hay que tener en cuenta que el “no” puede darnos libertad, pero también puede cerrarnos a los demás. La escritura ayuda a reflexionar sobre las implicaciones del uso del “no” con respecto a: -¿Qué emociones despierta? -¿Cómo nos hace sentir y cómo nos sentimos con respecto al otro? -¿Qué nos proporciona? -¿De qué nos protege? Por otro lado, los ejercicios de escritura como prácticas de un posible guión asertivo, sin agresividad ni violencia, a la hora de simular una situación en la que deseemos decir “no”,nos pueden servir para: -Desarrollar y trabajar la autoestima. -Hacer consciente el afecto que uno se puede proporcionar como suficiente y necesario. -Desvincular de alguna manera esa tendencia social al “sí”, y enriquecer esa educación haciendo las prácticas del “no”. -Analizar responsabilidades para descargar culpas. -Tener en cuenta los límites y las necesidades reales de cada uno. ©  Rita Patricia Otero Psicóloga Educativa Especialista en Terapias Narrativas Escritas Psicoescritura AB Minerva Psicólogos
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¿Por qué aprender a decir “no” es

saludable para nosotros?

Rita Patricia Otero

El “no” es una palabra difícil de emplear para muchas personas, ya que implica límite, libertad; también negación, quiebro, rechazo y, por otra parte, nos puede proteger de fatalismos.Se trata de uno de los términos más difíciles de integrar en nosotros de manera serena. En numerosas ocasiones sufrimos situaciones de malestar o angustia por el conflicto que se nos presenta cuando tenemos que decir “no”. Dicha dificultad está muy relacionada con tener una buena autoestima. Si no nos queremos sanamente, el “no” dicho a una persona que estimamos puede parecernos una amenaza exagerada, y nos estaría impidiendo decir “no”, cuando nuestros derechos y nuestra realidad están reclamando lo contrario. Cuando uno trabaja su autoestima y crece en éste ámbito, sabe que necesita el afecto de los demás pero que puede sobrevivir con su propio afecto y no olvidemos que en cada “sí” se alberga la posibilidad de un “no”. Toda nuestra vida social nos empuja al “sí", y cuando decimos “no” a alguien que estimamos, pensamos que lo estamos frustrando y nos culpabilizamos. Aprender a decir “no” sin culpa, nos va a ayudar a conocer nuestros límites, nuestros deseos reales y a conocer qué necesidades importantes tenemos. No obstante, hay que tener en cuenta que el “no” puede darnos libertad, pero también puede cerrarnos a los demás. La escritura ayuda a reflexionar sobre las implicaciones del uso del “no” con respecto a: -¿Qué emociones despierta? -¿Cómo nos hace sentir y cómo nos sentimos con respecto al otro? -¿Qué nos proporciona? -¿De qué nos protege? Por otro lado, los ejercicios de escritura como prácticas de un posible guión asertivo, sin agresividad ni violencia, a la hora de simular una situación en la que deseemos decir “no”,nos pueden servir para: -Desarrollar y trabajar la autoestima. -Hacer consciente el afecto que uno se puede proporcionar como suficiente y necesario. -Desvincular de alguna manera esa tendencia social al “sí”, y enriquecer esa educación haciendo las prácticas del “no”. -Analizar responsabilidades para descargar culpas. -Tener en cuenta los límites y las necesidades reales de cada uno. ©  Rita Patricia Otero Psicóloga Educativa Especialista en Terapias Narrativas Escritas Psicoescritura AB Minerva Psicólogos
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