La Psicoescritura como herramienta terapéutica. Psicoescritura y Masculinidad.

Rita Patricia Otero

¿Qué es la masculinidad? ¿Es algo "real"?¿O es quizás un cúmulo de ideas que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida y que tienen poco o ningún soporte real? ¿Cómo nos afectan esas ideas? ¿Esas ideas aportan o restan en cuanto a nuestro bienestar emocional? En diferentes grupos de trabajo entre adultos se recogieron historias como las siguientes: Historia 1: Testimonio de un universitario En mi primer año de universidad, tuve mi primera relación formal y me enteré de que mi novia había sido víctima de violación, luego me enteré de que mi madre había sufrido esto de joven; para mí fue horrible pensar que alguien a quien quiero le haya pasado algo así. Esto me permitió reflexionar sobre la masculinidad de manera más crítica y me hizo tratar de ser mejor ser humano. Dejé de ver el deporte como competencia y retomé el teatro, hice un papel de transexual. Mi padre se sintió muy incómodo al venir a ver la obra, aún en el contexto teatral que no era el real. Historia 2: Testimonio de un hijo El día que mi padre agredió a mi madre sentí un fuerte impulso de escribir sobre el enfado y lo enojado que estaba con aquella persona que había hecho eso. Antes de enviarlo se lo llevé a mi profesor de escritura para que lo leyera; al leer tres cuartas partes del texto se echó a llorar y me dijo que ahora entendía todo de mí, el por qué quería ser el mejor, ser perfecto, y por qué me estresaba cuando algo no me salía bien. Me dijo: Tú eres lo suficientemente bueno. Y era eso lo que yo necesitaba escuchar de un hombre cuyo parecido físico era muy similar al de mi padre. Cómo abordarlo desde la psicoescritura: Cuando trabajamos con Psicoescritura en un grupo de apoyo el objetivo principal es ayudar a las personas a ser ellas mismas. Para lograrlo se  trata de crear una influencia entre los miembros del grupo que les permita una mayor información, apoyo e inspiración. En los grupos de apoyo la herramienta de la escritura es básica para romper las barreras que impiden a las personas expresar su enfado, su enojo, su tristeza; para separar metafóricamente aquello que les hace daño dejándolo en el papel o, como en el ejemplo de nuestra última historia, pasando de nombrar al padre a nombrarlo como “aquella persona que había hecho eso”. Además en estos grupos se ejerce el apoyo necesario para flexibilizar la hiperexigencia que en éste caso le llevaba al protagonista, a tratar de ser una persona perfecta que nada tenía que ver con su padre. En los grupos, frases destructivas como: “levántate no seas nena”, “no seas marica”, “actúa como un hombre”...Pasan a ser frases reestructuradas ya que forman parte de las ideas albergadas desde el inicio de la infancia, y hacen que los niños traten de probar a los demás que esto no es verdad. La idea construida de masculinidad hace que los niños se sientan obligados a “demostrar” de manera que la masculinidad se vuelve algo reactivo. Ideas tales como no poder tener miedo, o tener que ser fuertes son ideas ofensivas y destructivas para ellos. ¿De dónde vienen esas ideas? En un programa juvenil sobre masculinidad en una cárcel americana se les plantearon a grupos de internos las siguientes dos preguntas: 1) ¿Dónde y quien os habló de masculinidad? 2) ¿Qué ideas tenías en tu niñez sobre lo que es ser un hombre? Las respuestas mostraban que las ideas procedían fundamentalmente de familiares o de la escuela y podían englobarse  en 3 grupos de ideas: 1) Mostrar emociones es de débiles. 2) No hables, pelea. 3) Un hombre tiene control y domina. En los talleres de Psicoescritura se reflexiona sobre las historias y narrativas que se tienen sobre la masculinidad. Escribir sobre el tema es una poderosa herramienta ya que puede dejar de lado barreras que se presentan en otras muchas ocasiones. Objetivos del trabajo de Psicoescritura: En los talleres sobre el tema de masculinidad se trabaja para conseguir: Aprender a emocionarse. Tener la posibilidad de compartir lo que nos importa. Sentirse orgulloso de un mismo, valioso, más libre. Poder escribir más cosas de lo que somos borrando la barrera que hay entre lo masculino y lo no masculino para sentirse más completos. Ampliar la idea de ser hombre. Redefinir la fuerza masculina no como poder sobre otros, sino como fuerza de justicia para luchar contra la violencia y la desigualdad. Desarrollar el valor para hablar, para opinar, para decir cosas incómodas. Enseñar lo que ya sabemos: la empatía y el cariño a los demás. Éstos no son rasgos femeninos sino humanos. Desarrollar la motivación. Ejercer una influencia positiva y de confianza entre los miembros del grupo para una mayor información, apoyo e inspiración sobre los medios y la tecnología ya que éstos tienen un gran impacto en la salud social y emocional del niño. En conclusión, la Psicoescritura ha demostrado ser una poderosa herramienta terapéutica que ayuda tanto a hacer que afloren “mandatos” que pueden estar ocultos desde la infancia como para afrontar un tratamiento efectivo en su reformulación. ©  Rita Patricia Otero Psicóloga Educativa Especialista en Terapias Narrativas Escritas Psicoescritura AB Minerva Psicólogos
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Rita Patricia Otero

¿Qué es la masculinidad? ¿Es algo "real"?¿O es quizás un cúmulo de ideas que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida y que tienen poco o ningún soporte real? ¿Cómo nos afectan esas ideas? ¿Esas ideas aportan o restan en cuanto a nuestro bienestar emocional? En diferentes grupos de trabajo entre adultos se recogieron historias como las siguientes: Historia 1: Testimonio de un universitario En mi primer año de universidad, tuve mi primera relación formal y me enteré de que mi novia había sido víctima de violación, luego me enteré de que mi madre había sufrido esto de joven; para mí fue horrible pensar que alguien a quien quiero le haya pasado algo así. Esto me permitió reflexionar sobre la masculinidad de manera más crítica y me hizo tratar de ser mejor ser humano. Dejé de ver el deporte como competencia y retomé el teatro, hice un papel de transexual. Mi padre se sintió muy incómodo al venir a ver la obra, aún en el contexto teatral que no era el real. Historia 2: Testimonio de un hijo El día que mi padre agredió a mi madre sentí un fuerte impulso de escribir sobre el enfado y lo enojado que estaba con aquella persona que había hecho eso. Antes de enviarlo se lo llevé a mi profesor de escritura para que lo leyera; al leer tres cuartas partes del texto se echó a llorar y me dijo que ahora entendía todo de mí, el por qué quería ser el mejor, ser perfecto, y por qué me estresaba cuando algo no me salía bien. Me dijo: Tú eres lo suficientemente bueno. Y era eso lo que yo necesitaba escuchar de un hombre cuyo parecido físico era muy similar al de mi padre. Cómo abordarlo desde la psicoescritura: Cuando trabajamos con Psicoescritura en un grupo de apoyo el objetivo principal es ayudar a las personas a ser ellas mismas. Para lograrlo se  trata de crear una influencia entre los miembros del grupo que les permita una mayor información, apoyo e inspiración. En los grupos de apoyo la herramienta de la escritura es básica para romper las barreras que impiden a las personas expresar su enfado, su enojo, su tristeza; para separar metafóricamente aquello que les hace daño dejándolo en el papel o, como en el ejemplo de nuestra última historia, pasando de nombrar al padre a nombrarlo como “aquella persona que había hecho eso”. Además en estos grupos se ejerce el apoyo necesario para flexibilizar la hiperexigencia que en éste caso le llevaba al protagonista, a tratar de ser una persona perfecta que nada tenía que ver con su padre. En los grupos, frases destructivas como: “levántate no seas nena”, “no seas marica”, “actúa como un hombre”...Pasan a ser frases reestructuradas ya que forman parte de las ideas albergadas desde el inicio de la infancia, y hacen que los niños traten de probar a los demás que esto no es verdad. La idea construida de masculinidad hace que los niños se sientan obligados a “demostrar” de manera que la masculinidad se vuelve algo reactivo. Ideas tales como no poder tener miedo, o tener que ser fuertes son ideas ofensivas y destructivas para ellos. ¿De dónde vienen esas ideas? En un programa juvenil sobre masculinidad en una cárcel americana se les plantearon a grupos de internos las siguientes dos preguntas: 1) ¿Dónde y quien os habló de masculinidad? 2) ¿Qué ideas tenías en tu niñez sobre lo que es ser un hombre? Las respuestas mostraban que las ideas procedían fundamentalmente de familiares o de la escuela y podían englobarse  en 3 grupos de ideas: 1) Mostrar emociones es de débiles. 2) No hables, pelea. 3) Un hombre tiene control y domina. En los talleres de Psicoescritura se reflexiona sobre las historias y narrativas que se tienen sobre la masculinidad. Escribir sobre el tema es una poderosa herramienta ya que puede dejar de lado barreras que se presentan en otras muchas ocasiones. Objetivos del trabajo de Psicoescritura: En los talleres sobre el tema de masculinidad se trabaja para conseguir: Aprender a emocionarse. Tener la posibilidad de compartir lo que nos importa. Sentirse orgulloso de un mismo, valioso, más libre. Poder escribir más cosas de lo que somos borrando la barrera que hay entre lo masculino y lo no masculino para sentirse más completos. Ampliar la idea de ser hombre. Redefinir la fuerza masculina no como poder sobre otros, sino como fuerza de justicia para luchar contra la violencia y la desigualdad. Desarrollar el valor para hablar, para opinar, para decir cosas incómodas. Enseñar lo que ya sabemos: la empatía y el cariño a los demás. Éstos no son rasgos femeninos sino humanos. Desarrollar la motivación. Ejercer una influencia positiva y de confianza entre los miembros del grupo para una mayor información, apoyo e inspiración sobre los medios y la tecnología ya que éstos tienen un gran impacto en la salud social y emocional del niño. En conclusión, la Psicoescritura ha demostrado ser una poderosa herramienta terapéutica que ayuda tanto a hacer que afloren “mandatos” que pueden estar ocultos desde la infancia como para afrontar un tratamiento efectivo en su reformulación. ©  Rita Patricia Otero Psicóloga Educativa Especialista en Terapias Narrativas Escritas Psicoescritura AB Minerva Psicólogos
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