Las diez emociones propias de un cuidador

Clara Díaz Henche

Si eres cuidador o tienes a alguien a tu cargo seguro que has desarrollado alguna de las siguientes emociones. 1. CULPA: emoción subjetiva que atormenta al cuidador paralizando sus recursos personales. Inicialmente es normal que aparezca, pero debería evolucionar gracias a diversos apoyos hacia pensamientos más neutrales y objetivos. 2. DESCONCIERTO: afecta a aquellos cuidadores que se inician en su labor y que desconocen las características de la enfermedad con decenas de preguntas que amenazan su competencia. Ante esto, calma y mucha información y formación. 3. FRUSTRACIÓN: una emoción muy común en cuidadores de pacientes con enfermedades degenerativas, ya que, a pesar de su implicación y esfuerzos la enfermedad avanza sin freno. Para acabar con ella, actitud positiva y autosatisfacción. 4. MIEDO: es normal en el cuidado ante una enfermedad incierta, variable y cambiante. El desconcierto lleva a anticipar negativamente acontecimientos y ello al miedo, que se debe combatir afrontando la situación con las herramientas necesarias. 5. NOSTALGIA: El recuerdo de aquel familiar o amigo, alegre, vital, optimista y activo queda atrás, y la sensación que los cuidadores experimentan es de nostalgia. Nostalgia al pensar que la persona se ha ido pero su cuerpo permanece. 6. PACIENCIA: La paciencia es una capacidad personal y se desarrolla a medida que las personas se enfrentan a situaciones estresantes y toman conciencia de su utilidad. Los cuidadores deben aprender a desarrollarla por su bienestar emocional. 7. RABIA: Emoción enemiga de la razón sin respuesta ni justificación. Incapacita, paraliza y saca lo peor de cada uno. Cuidadores, no luchéis contra ella, escuchadla, cuestionadla y no dejéis que os paralice por mucho tiempo. 8. SERENIDAD: la serenidad proporciona un parón. Deja que nos quitemos las gafas de la negatividad por un momento para pensar con claridad y así poder tomar las mejores decisiones. 9. VACÍO: el vacío del cuidador es característico cuando se centra en el cuidado, descuidando su vida y centrándose en exclusiva a la asistencia del otro. Así, cuando miran hacia adelante se lo encuentran carente de objetivos y motivaciones. 10. VALENTÍA: La valentía no es una emoción que los cuidadores experimentan en primera persona, pero la demuestran cada día con su dedicación. ©  Clara Díaz Henche Psicóloga, Especializada en Intervención Gerontológica y Nueuropsicología. AB Minerva Psicólogos
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