¿Dónde está La Felicidad?

J. Diego Carro

¡Felicidad! ¡Mágica palabra que todos utilizamos y que, como otras muchas, nos cuesta llegar a definir! Creo que hay muy pocas personas que, a la pregunta “¿quieres ser feliz?” contestarían que “NO” aunque también me atrevo a decir que un muy alto porcentaje inmediatamente de ese “no” incluirían un “pero…” ¿Pero? Una vez me enseñaron que el significado de la conjunción “pero” es “todo lo que he dicho hasta ahora no vale (o, como mucho, tiene muchos matices que prácticamente lo anulan)”… ¿Entonces? El “pero” también puede ser un mecanismo de protección, “una vacuna” de manera que, si no sucede lo que he enunciado, “ya lo había previsto”. Algo parecido a lo que pasa entre el “lo haré” (directo, sin excusas) y el “lo intentaré” Pero… (¡ !)  Vayamos a las preguntas clave de la cuestión: ¿Qué es la felicidad? ¿Dónde está la felicidad? ¿Cómo se consigue ser feliz? ¿Cómo se consigue “estar feliz” la mayor parte posible de nuestro tiempo? ¿Es posible “hacer felices” a los demás? Y hasta… ¿Puedo contribuir a hacer este mundo más feliz? “Originales” preguntas que han hecho que los filósofos hayan utilizado hasta el límite sus neuronas a lo largo de los tiempos. Preguntas que, a veces son más sencillas de resolver “por excepción” es decir, respondiendo a ¿Qué es “lo que hace que no sea feliz”? ¿Qué es “lo que hace que los demás no sean felices”?... (Curiosamente creo que habrá muchas personas que, a la segunda pregunta, sean capaces de plantearse siquiera que “lo que hace que otras personas no sean felices” puede ser su propia actitud, su propio comportamiento con ellas…) En general, si queremos hablar de algo, deberemos comenzar por ponernos de acuerdo sobre lo que significa en base a una referencia lo más amplia posible y en el caso de una palabra esa base es el diccionario. Veamos. Según el DRAE: felicidad. (Del lat. felicĭtas, -ātis). 1. f.Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien. 2. f.Satisfacción, gusto, contento. Las felicidades del mundo 3. f.Suerte feliz. Viajar con felicidad No voy a entrar mucho en el significado de estas definiciones, cada cual que las analice para sí, aunque no puedo resistirme a reseñar interrogativamente la primera de ellas: ¿Está la felicidad en la posesión de bienes? No tengo más remedio que seguir buscando “bases comunes” y, en este mundo “en Red” otra cada vez más aceptada es la Wikipedia: La felicidad (del latín felicitas, a su vez de felix, "fértil", "fecundo") es un estado emocional que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. Tal estado propicia paz interior, un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que estimula a conquistar nuevas metas (véase motivación). Se define como una condición interna de satisfacción y alegría que ayuda a muchas personas. De pronto “recuerdo” que he estudiado la carrera de psicología y pienso que de algo me ha de servir así que busco en el libro correspondiente a la asignatura de “Emoción” y encuentro: Felicidad: Definición: Por felicidad podríamos entender un estado emocional positivo que se acompaña de sentimientos de plenitud, bienestar y satisfacción, y que aparece como reacción a la consecución de metas vitales y personales de índole global (relacionadas con el decurso vital) o específicas (laborales, profesionales, familiares, sociales, académicas…) pero, en cualquier caso, de gran relevancia en la vida de una persona… Ante esta variedad de definiciones me vuelvo a preguntar… ¿Qué es la felicidad? Y ¿dónde está la felicidad? Y, reflexionando sobre estas preguntas afino y me pregunto… ¿Qué es, para mí, la felicidad? Y es que, leyendo y leyendo, buscando aquí y allá para documentarme, lo que llego a percibir es que la felicidad es algo distinto para cada persona. Hay personas que, hasta en las circunstancias que la mayoría de las personas considerarían tremendamente desfavorables, parecen ser felices y mostrar su felicidad. Hay personas que, al parecer, “lo tienen todo” y, sin embargo, no parece que sean felices y, si no, como muestra, ahí tenemos el caso de Robin Williams, persona al que muchos habríamos considerado como “paradigma de la felicidad” y, sin embargo… ¿qué le llevó a poner, voluntariamente, fin a sus días? Desde luego la respuesta no creo que sea “que era tremendamente feliz la mayor parte de su tiempo” Hay personas que parecen ser felices siendo desgraciados… (y parecen disfrutar contando a los demás lo infelices que son)  Hay personas que hasta parecen ser felices haciendo todo lo posible para evitar que lo sean los demás… Hay una cosa que me ha llamado la atención y que no puedo dejar de reseñar aquí. Mientras preparaba este artículo, en la búsqueda de alguna foto para ilustrarlo, al buscar “felicidad” la mayoría de las caras que he encontrado han sido de niños… ¿es que “perdemos” la capacidad de ser felices al crecer? He de reconocer que, en primera persona, y tras muchísimo trabajo personal y terapéutico he conseguido llegar a ser feliz la mayoría de mi tiempo y entonces he observado que esta situación “parece molestar” a muchas personas… (¿?) ¿Nos molesta la felicidad de los demás? Quizás es como tantas otras cosas que cuando no podemos tener (o no estamos dispuestos a hacer el esfuerzo necesario para conseguirlas) pasamos a descalificar o denostar como “imposibles” o hasta “negativas” Llegados aquí soy consciente de que no he respondido a las preguntas del encabezamiento, entre otras cosas, porque pretendía más “hacer reflexionar” que “solucionar” y, sobre todo, porque “no hay una respuesta” sino montones de ellas, diferentes para cada persona. Lo que si tengo claro y nunca me cansaré de decir es que, a la postre… MI FELICIDAD ES UNA DECISIÓN NO PUEDO HACER FELICES A LOS DEMÁS PERO PUEDO EVITAR “SEMBRAR SEMILLAS DE INFELICIDAD” Al final, una vez más, tengo que decir que “No es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa” y, así, Yo, cada día, trato de no “sembrar infelicidad” y decido ser feliz. Aún así, soy humano y no siempre lo consigo de manera que, cuando me sorprendo no haciéndolo o no siéndolo, recompongo, reafirmo mi compromiso y vuelvo a él. ¿Y tú? ©  J. Diego Carro Psicagogo Director Área Gestión del Tiempo, Gestión de Vida AB Minerva Psicólogos
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¡Felicidad! ¡Mágica palabra que todos utilizamos y que, como otras muchas, nos cuesta llegar a definir! Creo que hay muy pocas personas que, a la pregunta “¿quieres ser feliz?” contestarían que “NO” aunque también me atrevo a decir que un muy alto porcentaje inmediatamente de ese “no” incluirían un “pero…” ¿Pero? Una vez me enseñaron que el significado de la conjunción “pero” es “todo lo que he dicho hasta ahora no vale (o, como mucho, tiene muchos matices que prácticamente lo anulan)”… ¿Entonces? El “pero” también puede ser un mecanismo de protección, “una vacuna” de manera que, si no sucede lo que he enunciado, “ya lo había previsto”. Algo parecido a lo que pasa entre el “lo haré” (directo, sin excusas) y el “lo intentaré” Pero… (¡ !)  Vayamos a las preguntas clave de la cuestión: ¿Qué es la felicidad? ¿Dónde está la felicidad? ¿Cómo se consigue ser feliz? ¿Cómo se consigue “estar feliz” la mayor parte posible de nuestro tiempo? ¿Es posible “hacer felices” a los demás? Y hasta… ¿Puedo contribuir a hacer este mundo más feliz? “Originales” preguntas que han hecho que los filósofos hayan utilizado hasta el límite sus neuronas a lo largo de los tiempos. Preguntas que, a veces son más sencillas de resolver “por excepción” es decir, respondiendo a ¿Qué es “lo que hace que no sea feliz”? ¿Qué es “lo que hace que los demás no sean felices”?... (Curiosamente creo que habrá muchas personas que, a la segunda pregunta, sean capaces de plantearse siquiera que “lo que hace que otras personas no sean felices” puede ser su propia actitud, su propio comportamiento con ellas…) En general, si queremos hablar de algo, deberemos comenzar por ponernos de acuerdo sobre lo que significa en base a una referencia lo más amplia posible y en el caso de una palabra esa base es el diccionario. Veamos. Según el DRAE: felicidad. (Del lat. felicĭtas, -ātis). 1. f.Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien. 2. f.Satisfacción, gusto, contento. Las felicidades del mundo 3. f.Suerte feliz. Viajar con felicidad No voy a entrar mucho en el significado de estas definiciones, cada cual que las analice para sí, aunque no puedo resistirme a reseñar interrogativamente la primera de ellas: ¿Está la felicidad en la posesión de bienes? No tengo más remedio que seguir buscando “bases comunes” y, en este mundo “en Red” otra cada vez más aceptada es la Wikipedia: La felicidad (del latín felicitas, a su vez de felix, "fértil", "fecundo") es un estado emocional que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. Tal estado propicia paz interior, un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que estimula a conquistar nuevas metas (véase motivación). Se define como una condición interna de satisfacción y alegría que ayuda a muchas personas. De pronto “recuerdo” que he estudiado la carrera de psicología y pienso que de algo me ha de servir así que busco en el libro correspondiente a la asignatura de “Emoción” y encuentro: Felicidad: Definición: Por felicidad podríamos entender un estado emocional positivo que se acompaña de sentimientos de plenitud, bienestar y satisfacción, y que aparece como reacción a la consecución de metas vitales y personales de índole global (relacionadas con el decurso vital) o específicas (laborales, profesionales, familiares, sociales, académicas…) pero, en cualquier caso, de gran relevancia en la vida de una persona… Ante esta variedad de definiciones me vuelvo a preguntar… ¿Qué es la felicidad? Y ¿dónde está la felicidad? Y, reflexionando sobre estas preguntas afino y me pregunto… ¿Qué es, para mí, la felicidad? Y es que, leyendo y leyendo, buscando aquí y allá para documentarme, lo que llego a percibir es que la felicidad es algo distinto para cada persona. Hay personas que, hasta en las circunstancias que la mayoría de las personas considerarían tremendamente desfavorables, parecen ser felices y mostrar su felicidad. Hay personas que, al parecer, “lo tienen todo” y, sin embargo, no parece que sean felices y, si no, como muestra, ahí tenemos el caso de Robin Williams, persona al que muchos habríamos considerado como “paradigma de la felicidad” y, sin embargo… ¿qué le llevó a poner, voluntariamente, fin a sus días? Desde luego la respuesta no creo que sea “que era tremendamente feliz la mayor parte de su tiempo” Hay personas que parecen ser felices siendo desgraciados… (y parecen disfrutar contando a los demás lo infelices que son)  Hay personas que hasta parecen ser felices haciendo todo lo posible para evitar que lo sean los demás… Hay una cosa que me ha llamado la atención y que no puedo dejar de reseñar aquí. Mientras preparaba este artículo, en la búsqueda de alguna foto para ilustrarlo, al buscar “felicidad” la mayoría de las caras que he encontrado han sido de niños… ¿es que “perdemos” la capacidad de ser felices al crecer? He de reconocer que, en primera persona, y tras muchísimo trabajo personal y terapéutico he conseguido llegar a ser feliz la mayoría de mi tiempo y entonces he observado que esta situación “parece molestar” a muchas personas… (¿?) ¿Nos molesta la felicidad de los demás? Quizás es como tantas otras cosas que cuando no podemos tener (o no estamos dispuestos a hacer el esfuerzo necesario para conseguirlas) pasamos a descalificar o denostar como “imposibles” o hasta “negativas” Llegados aquí soy consciente de que no he respondido a las preguntas del encabezamiento, entre otras cosas, porque pretendía más “hacer reflexionar” que “solucionar” y, sobre todo, porque “no hay una respuesta” sino montones de ellas, diferentes para cada persona. Lo que si tengo claro y nunca me cansaré de decir es que, a la postre… MI FELICIDAD ES UNA DECISIÓN NO PUEDO HACER FELICES A LOS DEMÁS PERO PUEDO EVITAR “SEMBRAR SEMILLAS DE INFELICIDAD” Al final, una vez más, tengo que decir que “No es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa” y, así, Yo, cada día, trato de no “sembrar infelicidad” y decido ser feliz. Aún así, soy humano y no siempre lo consigo de manera que, cuando me sorprendo no haciéndolo o no siéndolo, recompongo, reafirmo mi compromiso y vuelvo a él. ¿Y tú? ©  J. Diego Carro Psicagogo Director Área Gestión del Tiempo, Gestión de Vida AB Minerva Psicólogos
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