Día de la Mujer, Día de la Persona

J. Diego Carro

¿Día de la mujer? ¿no deberían ser todos los días “días de la mujer”? Es más, ¿no deberían ser todos los días “los días de…”?

Las personas somos tan inconscientes, estamos tan sumergidas en la tarea, en el “día a día”, que hay que “tirarnos de las orejas” periódicamente para que recordemos que hay algo más que aquello que tenemos delante de la nariz. Están bien estos recordatorios, pero y después… ¿qué? Un día para pensar y 364 para despreocuparnos… ¡NO! Podría hablar de “el día de…” pero hoy toca hablar de la mujer y, por ende, de la persona. Es   claro   que,   durante   siglos   y,   y   no   profundizaremos   aquí   en   el   porqué,    ha   existido   una   clarísima   separación    de   funciones   y   posiciones   entre   los   dos   sexos    (tampoco   hablaremos   de géneros)   una   separación   que,   llegada   la   era   industrial   empezó   a   verse   como   injusta   por   la   posición   subordinada   que   representaba   la   mujer   respecto   al   hombre.   Aún   recuerdo   la anécdota   que   contaba   una   gran   empresaria   española,   creadora   de   una   empresa   multinacional   de   referencia   en   su   sector,   sobre   cómo,   cuando   iba   al   banco   a   pedir   un   crédito,   el empleado le decía que tenía que ir su marido (que para nada estaba involucrado en su proyecto) a firmar. Evidentemente era una situación esperpéntica que había que cambiar. Mujer, Hombre, Persona… Las cosas han avanzado mucho en este sentido pero, aún hay diferencias que deben acercarse. No es justo que, por un mismo desempeño, haya discriminación salarial o de horarios, no es justo que, para un puesto determinado, prime el sexo frente a la cualificación, no es justo que, en una relación de convivencia y asumiendo las dos personas similares roles fuera del hogar haya, sin embargo, un claro desequilibrio dentro de él… Es cierto, hay muchas cosas que aún hay que equilibrar.

¡Equilibrar!

En esta evolución de la mujer “hacia la igualdad” la mujer lleva trabajando intensamente desde hace más de un siglo mientras que  el hombre, en su zona de comodidad, se quedó dormido. “a verlas venir” y así se han generado, dentro de cada sexo y como en todo proceso evolutivo, diferentes grupos: El grupo de “personas” en el que, más allá de la diferenciación de sexos, tanto hombres como mujeres son conscientes de su identidad y su responsabilidad y trabajan cada día, muchas veces de manera silenciosa, para que desaparezca toda diferencia más allá de las biológicamente insalvables. El grupo de “hombres dormidos y despistados”. Un grupo que, quizás podría subdividirse aunque no entraremos en ello aquí, un grupo en el que los hombres, presa de la cultura mamada y vivida o no se dan cuenta aún de lo que pasa o se hayan totalmente sobrepasados. En este grupo se va desde las más reprobables conductas machistas, defensivas y agresivas hasta la pura depresión. El grupo de “pasadas de rosca”. En el que algunas mujeres, lejos de centrarse en esa “igualdad que propugnan” han tomado como referencia el antiguo modelo y quieren tomar posesión de aquel “status” con exigencias excluyentes y agresivas. Me vais a permitir que, llegados aquí, más allá de hablar del “día de la mujer” quiera hablar del “día de la persona”, del día de la concienciación respecto a la igualdad, del día en el que hay que elogiar y reforzar a ese primer grupo mencionado, a sus mujeres pero también a sus hombres, y hay que recordar a los otros dos que cada vez tendrán menos cabida en una sociedad que quiera compartir y vivir en bienestar. Por la igualdad de derechos y obligaciones sin importar el sexo o el género, o la raza, o los ideales o… Por la IGUALDAD Por las PERSONAS ¡Feliz día de la mujer! ©  J. Diego Carro Director Área Psicagogia AB Minerva Psicólogos
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J. Diego Carro

¿Día de la mujer? ¿no deberían ser todos los días “días de la

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de…”?

Las personas somos tan inconscientes, estamos tan sumergidas en la tarea, en el “día a día”, que hay que “tirarnos de las orejas” periódicamente para que recordemos que hay algo más que aquello que tenemos delante de la nariz. Están bien estos recordatorios, pero y después… ¿qué? Un día para pensar y 364 para despreocuparnos… ¡NO! Podría hablar de “el día de…” pero hoy toca hablar de la mujer y, por ende, de la persona. Es   claro   que,   durante   siglos   y,   y   no   profundizaremos   aquí   en el     porqué,      ha     existido     una     clarísima     separación      de funciones    y    posiciones    entre    los    dos    sexos     (tampoco hablaremos   de   géneros)   una   separación   que,   llegada   la   era industrial    empezó    a    verse    como    injusta    por    la    posición subordinada   que   representaba   la   mujer   respecto   al   hombre. Aún   recuerdo   la   anécdota   que   contaba   una   gran   empresaria española,     creadora     de     una     empresa     multinacional     de referencia   en   su   sector,   sobre   cómo,   cuando   iba   al   banco   a pedir   un   crédito,   el   empleado   le   decía   que   tenía   que   ir   su marido   (que   para   nada   estaba   involucrado   en   su   proyecto)   a firmar. Evidentemente era una situación esperpéntica que había que cambiar. Mujer, Hombre, Persona… Las cosas han avanzado mucho en este sentido pero, aún hay diferencias que deben acercarse. No es justo que, por un mismo desempeño, haya discriminación salarial o de horarios, no es justo que, para un puesto determinado, prime el sexo frente a la cualificación, no es justo que, en una relación de convivencia y asumiendo las dos personas similares roles fuera del hogar haya, sin embargo, un claro desequilibrio dentro de él… Es cierto, hay muchas cosas que aún hay que equilibrar.

¡Equilibrar!

En esta evolución de la mujer “hacia la igualdad” la mujer lleva trabajando intensamente desde hace más de un siglo mientras que el hombre, en su zona de comodidad, se quedó dormido. “a verlas venir” y así se han generado, dentro de cada sexo y como en todo proceso evolutivo, diferentes grupos: El grupo de “personas” en el que, más allá de la diferenciación de sexos, tanto hombres como mujeres son conscientes de su identidad y su responsabilidad y trabajan cada día, muchas veces de manera silenciosa, para que desaparezca toda diferencia más allá de las biológicamente insalvables. El grupo de “hombres dormidos y despistados”. Un grupo que, quizás podría subdividirse aunque no entraremos en ello aquí, un grupo en el que los hombres, presa de la cultura mamada y vivida o no se dan cuenta aún de lo que pasa o se hayan totalmente sobrepasados. En este grupo se va desde las más reprobables conductas machistas, defensivas y agresivas hasta la pura depresión. El grupo de “pasadas de rosca”. En el que algunas mujeres, lejos de centrarse en esa “igualdad que propugnan” han tomado como referencia el antiguo modelo y quieren tomar posesión de aquel “status” con exigencias excluyentes y agresivas. Me vais a permitir que, llegados aquí, más allá de hablar del  “día de la mujer” quiera hablar del “día de la persona”, del día de la concienciación respecto a la igualdad, del día en el que hay que elogiar y reforzar a ese primer grupo mencionado, a sus mujeres pero también a sus hombres, y hay que recordar a los otros dos que cada vez tendrán menos cabida en una sociedad que quiera compartir y vivir en bienestar. Por la igualdad de derechos y obligaciones sin importar el sexo o el género, o la raza, o los ideales o… Por la IGUALDAD Por las PERSONAS ¡Feliz día de la mujer! ©  J. Diego Carro Director Área Psicagogia AB Minerva Psicólogos
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