Celos en la pareja. ¿Amigos o enemigos?

Yolanda Rincón

¿Los celos en la pareja ponen las pilas a los amantes o, por el contrario, pueden llegar a ser grandes enemigos del amor? En nuestra cultura existen falsas creencias asociados tanto al amor como a los celos. Una de las más extendidas es la que considera que sentir celos es una señal inequívoca de amor e interés sexual.

¿Los celos son una muestra de amor?

Todos hemos escuchado frases como: "si no siente celos es porque no me quiere" "si no siente celos es porque no me considera suficientemente atractivo/a" "los celos le ponen chispa a la relación" "los celos te ponen las pilas para que no se nos olvide conquistar cada día a la pareja" “los celos sirven para no bajar la guardia e incluso para no caer en el aburrimiento". Y es que, los celos no entienden de sexos; ya seas hombre o mujer, cuando vemos a nuestra pareja con alguien que nos parece atractivo, seductor o "más valioso que nosotros" se dispara en nuestro cuerpo y en nuestro cerebro la señal de ¡¡¡Peligro!!! Con esta señal de alarma, el miedo se cuela dentro de nosotros y domina la situación; nuestro corazón se acelera, nuestro estómago se encoge, nuestro cerebro empieza a anticipar con total claridad  la pérdida de nuestro tesoro... ¡¡Tenemos que evitarlo!! ¿Cómo os sentiríais vosotros? ¿Qué haríais para aliviar vuestro malestar y evitar la catástrofe? La respuesta de cada persona estará en función de la intensidad de la experiencia emocional del momento, de si hemos sentido pánico o sólo "celillos" inocentes, aunque, ¿pueden ser inocentes si nos causan ansiedad y malestar? Lo más probable es que, como para "afianzar nuestra posesión", provoquemos la relación sexual con nuestra pareja. Le haremos el amor apasionadamente, le "demostraremos" cuánto la queremos, cuán buenos somos, a la vez que satisfacemos nuestra necesidad  de posesión. La sensación de "este cuerpo es mío y de nadie más" quedará grabada en lo más profundo de nosotros. Los celos en la pareja nos parecerán muy útiles a ambos ¡Menuda noche de pasión! A uno, porque se "siente deseado"; al otro, porque asegura su "propiedad". Entonces, ¿los celos en la pareja son amigos o enemigos del amor? Si nos remontamos a la prehistoria, podríamos considerarlos "amigos" ya que nos han acompañado desde el origen de nuestra existencia como especie. Se consideran útiles desde el punto de vista evolutivo ya que mantener alejados a nuestros rivales nos ayudaría a conservar a nuestra pareja más tiempo a nuestro lado. Esto resultaría de gran importancia ya  que nuestras crías necesitan de cuidado durante un periodo de tiempo mayor que el resto de los mamíferos. Sin embargo, hoy, en pleno siglo XXI, los celos en la pareja, más temprano que tarde acabarán produciendo "graves problemas de salud" tanto a quien los experimenta como a quien "los sufre". Pero sobre todo, enferma tanto a la relación que puede llegar a destruirla.

¿Por qué somos celosos?

¿Qué hacer pues para manejar los celos en la pareja, combatirlos o, mejor aún, librarnos de ellos? Primero, comprenderlos y comprendernos. La emoción básica de la que parten los celos es el miedo. Miedo al ver que alguien atractivo se acerca a nuestra pareja. Miedo cuando pensamos que ese alguien atractivo pueda ser mejor que nosotros. Miedo cuando tememos que a nuestra pareja le pueda gustar. Miedo cuando anticipamos la pérdida o el abandono. Miedo a quedarnos solos. El miedo desencadena una serie de reacciones físicas que nos causan sufrimiento y nos llenan de malestar; nuestra mente empieza a anticipar toda una serie de acontecimientos que sólo son reales en nuestra imaginación. A partir de aquí se desencadena toda una experiencia emocional, sentimos la pérdida como si de verdad fuera a suceder, conectamos, una vez más, con nuestro miedo a ser abandonados. Objetivo: Evitar que suceda, aliviar el malestar. Evitar ser abandonados. Ya sea porque hemos tenido algún desengaño amoroso o porque los celos nos acompañan desde nuestra infancia, cuando anticipamos la pérdida, sentimos que si nos dejan es porque no somos valiosos. La autoestima y el autoconcepto se derrumban y necesitamos desesperadamente que nuestra pareja nos demuestre cuán valiosos somos para ella. Entonces empezamos a provocar e incluso exigir demostraciones de su amor, de su estima y de su fidelidad. Pero con eso no basta. El miedo  y los celos nos hacen desconfiados. La desconfianza nos hace permanecer vigilantes ante cualquier alarma que indique peligro. Desconfiar, vigilar, comprobar y volver a vigilar para evitar ser traicionado. La desconfianza imposibilita el vínculo amoroso. ¿Cuánto tiempo tardarán nuestras demandas, exigencias y desconfianza en destruir la relación?

¿Cómo podemos controlar los celos?

Llegados a este punto ¿qué podemos hacer? Cambiar el chip. Mientras demos a los celos en la pareja una utilidad, una razón de ser o una función beneficiosa, se convertirán en una actitud, una manera de estar en la relación. Confiar. Confiar en nuestra tremenda valía y potencial independientemente de que otros nos quieran o no. Amar. Amar es confiar. Amarnos, mirarnos y reconocer nuestro valor. Amar es creer en nuestro valor como persona, como compañeros y como amantes. Amar es confiar en nuestra pareja.  Creer en ella, en su valor como persona, como compañera y como amante. Amar es confiar en el amor que siente por nosotros. Amor es la ausencia de miedo. Amar es vencer al miedo. Solo cuando miremos de frente al miedo, sólo cuando caminemos hasta atravesarlo, lo venceremos. Y vencer al miedo es vencer también los celos. Si no siento celos en la pareja es porque confío en mi. Si no siento celos es porque confío en mi pareja. Si no siento celos en la pareja es porque confío en nuestra relación. Si no siento celos es porque creo en el futuro de nuestra relación. Amar es mirar de frente al miedo. ©  Yolanda Rincón Psicóloga, Máster en Sexualidad y Terapia de Pareja AB Minerva Psicólogos
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Celos en la pareja. ¿Amigos o enemigos?

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¿Los celos en la pareja ponen las pilas a los amantes o, por el contrario, pueden llegar a ser grandes enemigos del amor? En nuestra cultura existen falsas creencias asociados tanto al  amor como a los celos. Una de las más extendidas es la que considera que sentir celos es una señal inequívoca de amor e interés sexual.

¿Los celos son una muestra de amor?

Todos hemos escuchado frases como: "si no siente celos es porque no me quiere" "si no siente celos es porque no me considera suficientemente atractivo/a" "los celos le ponen chispa a la relación" "los celos te ponen las pilas para que no se nos olvide conquistar cada día a la pareja" “los celos sirven para no bajar la guardia e incluso para no caer en el aburrimiento". Y es que, los celos no entienden de sexos; ya seas hombre o mujer, cuando vemos a nuestra pareja con alguien que nos parece atractivo, seductor o "más valioso que nosotros" se dispara en nuestro cuerpo y en nuestro cerebro la señal de ¡¡¡Peligro!!! Con esta señal de alarma, el miedo se cuela dentro de nosotros y domina la situación; nuestro corazón se acelera, nuestro estómago se encoge, nuestro cerebro empieza a anticipar con total claridad  la pérdida de nuestro tesoro... ¡¡Tenemos que evitarlo!! ¿Cómo os sentiríais vosotros? ¿Qué haríais para aliviar vuestro malestar y evitar la catástrofe? La respuesta de cada persona estará en función de la intensidad de la experiencia emocional del momento, de si hemos sentido pánico o sólo "celillos" inocentes, aunque, ¿pueden ser inocentes si nos causan ansiedad y malestar? Lo más probable es que, como para "afianzar nuestra posesión", provoquemos la relación sexual con nuestra pareja. Le haremos el amor apasionadamente, le "demostraremos" cuánto la queremos, cuán buenos somos, a la vez que satisfacemos nuestra necesidad  de posesión. La sensación de "este cuerpo es mío y de nadie más" quedará grabada en lo más profundo de nosotros. Los celos en la pareja nos parecerán muy útiles a ambos ¡Menuda noche de pasión! A uno, porque se "siente deseado"; al otro, porque asegura su "propiedad". Entonces, ¿los celos en la pareja son amigos o enemigos del amor? Si nos remontamos a la prehistoria, podríamos considerarlos "amigos" ya que nos han acompañado desde el origen de nuestra existencia como especie. Se consideran útiles desde el punto de vista evolutivo ya que mantener alejados a nuestros rivales nos ayudaría a conservar a nuestra pareja más tiempo a nuestro lado. Esto resultaría de gran importancia ya  que nuestras crías necesitan de cuidado durante un periodo de tiempo mayor que el resto de los mamíferos. Sin embargo, hoy, en pleno siglo XXI, los celos en la pareja, más temprano que tarde acabarán produciendo "graves problemas de salud" tanto a quien los experimenta como a quien "los sufre". Pero sobre todo, enferma tanto a la relación que puede llegar a destruirla.

¿Por qué somos celosos?

¿Qué hacer pues para manejar los celos en la pareja, combatirlos o, mejor aún, librarnos de ellos? Primero, comprenderlos y comprendernos. La emoción básica de la que parten los celos es el miedo. Miedo al ver que alguien atractivo se acerca a nuestra pareja. Miedo cuando pensamos que ese alguien atractivo pueda ser mejor que nosotros. Miedo cuando tememos que a nuestra pareja le pueda gustar. Miedo cuando anticipamos la pérdida o el abandono. Miedo a quedarnos solos. El miedo desencadena una serie de reacciones físicas que nos causan sufrimiento y nos llenan de malestar; nuestra mente empieza a anticipar toda una serie de acontecimientos que sólo son reales en nuestra imaginación. A partir de aquí se desencadena toda una experiencia emocional, sentimos la pérdida como si de verdad fuera a suceder, conectamos, una vez más, con nuestro miedo a ser abandonados. Objetivo: Evitar que suceda, aliviar el malestar. Evitar ser abandonados. Ya sea porque hemos tenido algún desengaño amoroso o porque los celos nos acompañan desde nuestra infancia, cuando anticipamos la pérdida, sentimos que si nos dejan es porque no somos valiosos. La autoestima y el autoconcepto  se derrumban y necesitamos desesperadamente que nuestra pareja nos demuestre cuán valiosos somos para ella. Entonces empezamos a provocar e incluso exigir demostraciones de su amor, de su estima y de su fidelidad. Pero con eso no basta. El miedo  y los celos nos hacen  desconfiados. La desconfianza nos hace permanecer vigilantes ante cualquier alarma que indique peligro. Desconfiar, vigilar, comprobar y volver a vigilar para evitar ser traicionado. La desconfianza imposibilita el vínculo amoroso. ¿Cuánto tiempo tardarán nuestras demandas, exigencias y desconfianza en destruir la relación?

¿Cómo podemos controlar los celos?

Llegados a este punto ¿qué podemos hacer? Cambiar el chip. Mientras demos a los celos en la pareja una utilidad, una razón de ser o una función beneficiosa, se convertirán en una actitud, una manera de estar en la relación. Confiar. Confiar en nuestra tremenda valía y potencial independientemente de que otros nos quieran o no. Amar. Amar es confiar. Amarnos, mirarnos y reconocer nuestro valor. Amar es creer en nuestro valor como persona, como compañeros y como amantes. Amar es confiar en nuestra pareja.  Creer en ella, en su valor como persona, como compañera y como amante. Amar es confiar en el amor que siente por nosotros. Amor es la ausencia de miedo. Amar es vencer al miedo. Solo cuando miremos de frente al miedo, sólo cuando caminemos hasta atravesarlo, lo venceremos. Y vencer al miedo es vencer también los celos. Si no siento celos en la pareja es porque confío en mi. Si no siento celos es porque confío en mi pareja. Si no siento celos en la pareja es porque confío en nuestra relación. Si no siento celos es porque creo en el futuro de nuestra relación. Amar es mirar de frente al miedo. ©  Yolanda Rincón Psicóloga, Máster en Sexualidad y Terapia de Pareja AB Minerva Psicólogos
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