Hagamos el amor 24 horas al día

Yolanda Rincón

¿Cuándo fue la última vez que hiciste el amor? ¿Hace un mes...? ¿Una semana...? ¿Ayer...? ¿Esta mañana...? ¿Para cuándo la próxima "cita amorosa" con tu pareja? ¿Cuándo volveréis a hacer el amor? No esperéis otro mes, semana o días… ¡No esperes ni un minuto más! El mejor momento para hacer el amor es ahora, sí, sí, ahora, en este mismo instante. ¡No dejéis vuestro deseo, vuestra pasión, vuestro amor para después! ¿A qué esperas para acercarte a tu pareja, mirarla a los ojos y susurrarle al oído: ¡Hagamos el Amor a todas horas!? Hagamos el amor al despertar, rozando nuestros cuerpos, besándonos la nuca, desperezándonos juntos... Después, hagamos el amor con ese juguetón choque de caderas junto a la mesa mientras preparamos el desayuno... con nuestras miradas cómplices y pícaras entre sorbo y sorbo de café... Hagamos el amor con un beso dulce de hasta pronto amor; con un abrazo largo de te deseo y sueño con nuestro reencuentro... Hagamos el amor a media mañana, cuando nos enviemos un Whatsapp de "te amo, te sueño, te ansío..." O cuando nos llamemos por teléfono para seducirnos con un "esta noche amor..." Hagamos el amor a la hora de comer... saboreemos el intenso placer de compartir nuestras vivencias, nuestros proyectos, nuestros deseos… Sabiéndonos compañeros en la cercanía y en la distancia. Hagamos el amor cuando, de regreso a casa, nuestra mente revoltosa se dedique a volar y a viajar en el recuerdo para recuperar el cosquilleo de las caricias compartidas y juegue a inventar nuevas fantasías que después viviremos juntos, sin miedos, sin límites... Hagamos el amor cuando volvamos a fundirnos en ese abrazo corazón con corazón... en esos besos que tan bien conocemos, tan dulces, tan apasionados, tan tiernos, tan sensuales, tan nuestros. Hagamos el amor cuando, al preparar la cena, te acerques despacio por detrás y me rodees la cintura de esa forma que tanto te gusta y me gusta... cuando roces mi hombro con tu barbilla y me susurres al oído. Hagamos el amor cuando demos rienda suelta a nuestras fantasías, pasión, sexo, ternura, caricias, masajes... cuando vivamos una vez más nuestros maravillosos orgasmos. Hagamos el amor también cuando, acurrucados en el sofá, compartamos nuestras vivencias del día, nuestras inquietudes, nuestros sentires, nuestros triunfos y nuestras frustraciones, nuestras dichas y desdichas, nuestras risas y nuestras lágrimas, nuestro cansancio... ¿Qué importa cuál haya sido el final de nuestro día? Lo realmente importante es que, ya en la cama, bajo las sábanas, apagaremos la luz, exhaustos, satisfechos y, piel con piel, dormiremos abrazados después de haber hecho el amor, de todas las formas imaginables, a todas horas. ©  Yolanda Rincón Psicóloga, Máster en Sexualidad y Terapia de Pareja AB Minerva Psicólogos
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Hagamos el amor 24 horas al día

Yolanda Rincón

¿Cuándo fue la última vez que hiciste el amor? ¿Hace un mes...? ¿Una semana...? ¿Ayer...? ¿Esta mañana...? ¿Para cuándo la próxima "cita amorosa" con tu pareja? ¿Cuándo volveréis a hacer el amor? No esperéis otro mes, semana o días… ¡No esperes ni un minuto más! El mejor momento para hacer el amor es ahora, sí, sí, ahora, en este mismo instante. ¡No dejéis vuestro deseo, vuestra pasión, vuestro amor para después! ¿A qué esperas para acercarte a tu pareja, mirarla a los ojos y susurrarle al oído: ¡Hagamos el Amor a todas horas!? Hagamos el amor al despertar, rozando nuestros cuerpos, besándonos la nuca, desperezándonos juntos... Después, hagamos el amor con ese juguetón choque de caderas junto a la mesa mientras preparamos el desayuno... con nuestras miradas cómplices y pícaras entre sorbo y sorbo de café... Hagamos el amor con un beso dulce de hasta pronto amor; con un abrazo largo de te deseo y sueño con nuestro reencuentro... Hagamos el amor a media mañana, cuando nos enviemos un Whatsapp de "te amo, te sueño, te ansío..." O cuando nos llamemos por teléfono para seducirnos con un "esta noche amor..." Hagamos el amor a la hora de comer... saboreemos el intenso placer de compartir nuestras vivencias, nuestros proyectos, nuestros deseos… Sabiéndonos compañeros en la cercanía y en la distancia. Hagamos el amor cuando, de regreso a casa, nuestra mente revoltosa se dedique a volar y a viajar en el recuerdo para recuperar el cosquilleo de las caricias compartidas y juegue a inventar nuevas fantasías que después viviremos juntos, sin miedos, sin límites... Hagamos el amor cuando volvamos a fundirnos en ese abrazo corazón con corazón... en esos besos que tan bien conocemos, tan dulces, tan apasionados, tan tiernos, tan sensuales, tan nuestros. Hagamos el amor cuando, al preparar la cena, te acerques despacio por detrás y me rodees la cintura de esa forma que tanto te gusta y me gusta... cuando roces mi hombro con tu barbilla y me susurres al oído. Hagamos el amor cuando demos rienda suelta a nuestras fantasías, pasión, sexo, ternura, caricias, masajes... cuando vivamos una vez más nuestros maravillosos orgasmos. Hagamos el amor también cuando, acurrucados en el sofá, compartamos nuestras vivencias del día, nuestras inquietudes, nuestros sentires, nuestros triunfos y nuestras frustraciones, nuestras dichas y desdichas, nuestras risas y nuestras lágrimas, nuestro cansancio... ¿Qué importa cuál haya sido el final de nuestro día? Lo realmente importante es que, ya en la cama, bajo las sábanas, apagaremos la luz, exhaustos, satisfechos y, piel con piel, dormiremos abrazados después de haber hecho el amor, de todas las formas imaginables, a todas horas. ©  Yolanda Rincón Psicóloga, Máster en Sexualidad y Terapia de Pareja AB Minerva Psicólogos
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